Son muchas las maneras de aproximarnos a la eficiencia energética. Desde hace años estamos muy familiarizados con los conceptos de energías renovables o ahorro energético en el hogar, pero es menos conocido uno con el que aclimatar la casa desde su construcción. Es momento de ver en qué consisten las casas pasivas o Passivhaus.

 

¿Qué es una vivienda Passivhaus?

Una Passivhaus es una vivienda que ha sido diseñada, construida y equipada para que el gasto energético en climatización sea mínimo y que, bajo unos criterios definidos, es apta de recibir ese certificado.

La idea se asentó en Alemania en los años 90. De ahí que el nombre de ésta no sea una casualidad: literalmente se traduce al castellano como “casa pasiva” y eso ya nos da una buena pista de sus características. Este concepto pasivo se basa en aprovechar una energía que ya ha sido generada para no tener que hacer gasto en generarla de nuevo. Realmente es una idea que se había buscado siempre a lo largo de la historia pero que en el siglo XIX, con la Revolución Industrial, quedó de lado. La crisis del petróleo desencadenó esa vuelta a la arquitectura bioclimática.

    Principios de una casa pasiva

    Este tipo de edificación, evidentemente, debe ser muy eficiente energéticamente y está enfocada a un modelo sostenible en el día a día. Además, proporcionará un confort enorme a las familias debido a que la climatización será máxima durante todo el año. El diseño, los materiales y el emplazamiento harán que pueda mantenerse una temperatura idónea realizando un gasto mínimo. Se consigue de la siguiente manera:

    • Aislamiento térmico: esto evita que perdamos calor en invierno y frío en verano.
    • Ventanas óptimas: los sistemas de vidrio y carpintería tienen que evitar fugas por puertas y ventanas.
    • Ventilación con recuperación de calor: un sistema de ventilación mecánico que cuenta con unos circuitos que intercambian aire y sus temperaturas con el exterior, según la estación del año.
    • Estanqueidad: la casa debe ser hermética y que el aire que entra esté controlado para que éste tenga la humedad y temperatura adecuada.
    • Diseño libre de puentes térmicos: se trata de utilizar en fachadas elementos menos conductores y cuidar los sellados, las juntas, etc. para que no haya transmisiones de frío y calor entre el exterior y el interior del hogar.

    Además de estos principios, hay que considerar las condiciones exteriores para construir una Passivhaus:

    • Emplazamiento: será diferente el diseño según el clima de la zona, e igualmente habrá que considerar la orografía y el régimen de precipitaciones.
    • Orientación solar: en el caso de España será la orientación sur, ya que en el hemisferio norte esta será la forma de tener una casa más luminosa.
    • Color de fachadas: en lugares fríos interesará absorber el calor con pintura oscura, mientras que en zonas cálidas es más inteligente utilizar tonos blancos.
    • Protección solar: se deben utilizar sistemas de toldos, pérgolas o porches que nos permitan protegernos de la luz, pero que estén colocados de tal forma que no nos priven de ella cuando la necesitemos.
    • Orientación del viento: las corrientes de aire y su temperatura son clave para climatizar una casa.
    • Diseño arquitectónico: conviene una distribución más dispersa en sitios cálidos que permita dejar correr el aire, y más compacta en lugares fríos para mantener calor.

    Parece claro que este concepto de casas pasivas se basa en estudios muy meticulosos. Y en cualquier detalle para sacar el mayor rendimiento a la energía. Además de todos estos principios y consejos, siempre se pueden encontrar más formas de ganar eficiencia energética.

     

    Criterios para el certificado Passivhaus

    Realmente no es sencillo cumplir con todos los parámetros y así conseguir el certificado. Pueden existir casa bien aisladas, equipadas con buenos materiales y que sean eficientes, pero que no lleguen a ser Passivhaus.

    Passivhaus es un estándar internacional que hace referencia a la eficiencia energética, el confort y la calidad del aire interior, donde el consumo energético es casi nulo. Algo que está reglado en las siguientes cifras y requisitos:

    • Demanda de calefacción inferior a 15kw/h m2 al año. (Un tercio del consumo máximo de calefacción que marca el Código Técnico de la Edificación)
    • Demanda de refrigeración inferior a 15kw/h m2 al año.
    • Demanda de energía primara inferior a 120kw/h m2 al año
    • Hermeticidad inferior a 0.6 renovaciones de aire por hora
    • Demanda de energía renovable inferior a 60kw/h m2 al año

    Entendemos que la demanda es la energía que necesitaríamos para cumplir unas condiciones de confort, independientemente de dónde provenga ese gasto energético que finalmente realicemos. El origen de esa energía entra en juego en los siguientes niveles.

     

    Los principios de las casas pasivas o passivhaus

    Más niveles de Passivhaus

    Hemos visto anteriormente cuál sería la Passivhaus Classic y sus requisitos. A mayores tenemos dos niveles que certifican aun una mejor eficiente energética. Para ello añaden los conceptos de demanda de energía renovable y de generación de energía renovable.

    • Passivhaus Plus: la demanda de energía renovable será inferior a 45kw/h m2 al año. A su vez la casa generará al menos 60 kwh/m2.
    • Passivhaus Premium: la demanda de energía renovable no superará los 30kw/h m2 al año. Y la generación de energía renovable no bajará de los 120kw/m2.

    En España ya existen casas de este tipo, y Smart Spain participó en el equipamiento de una Passivhaus Plus. En ella se encargó de la instalación de las placas solares, necesarias para esa generación de energía renovable. Se trata de la primera Passivhaus Plus construida en España.

    A estos certificados se podría optar tanto en obra nueva como en reforma. Pero lo cierto es que si hablamos de reforma es bastante menos viable. Es más caro y, sobre todo, complicado porque no partimos de un diseño inicial enfocado. Para reformas y rehabilitación energética está destinado el sello EnerPhit, concedidos también por el mismo organismo (Passivhaus), donde se abala una alta eficiencia energética pero sin llegar a los estándares de casas pasivas. Existen los modelos EnerPhit, EnerPhit +i y Edificio de Baja Demanda Energética según los criterios estipulados por el Passivhaus Institut.

     

    Gasto energético de una casa pasiva

    Una Passvihaus va a proporcionar una eficiencia energética muy elevada, sobre todo en las Passivhaus Plus y Premium. Pero no hay que olvidar que, salvo casos excepcionales, será difícil llegar a la autosuficiente energética. Las casas pasivas deberán apoyarse en sistemas de generación de energía, en torno a un 25 % de la total que necesita la casa. El resto se le atribuyen a los sistemas de aprovechamiento endémicos de estas viviendas. Puede variar según la construcción y las condiciones externas.

     

    Ventajas e inconvenientes de una inversión en Passivhaus

    Cuando hablamos de eficiencia energética siempre hay que citar el cuidado al medio ambiente y el ahorro económico. Respecto a lo primero es evidente la importancia de cuidar los ecosistemas y evitar las emisiones de CO2 por combustión; en cuando al ahorro, podemos llegar incluso al 90% menos de gasto en climatización.

    Mas allá de ello podemos encontrar el confort climatológico, el confort acústico y un disfrute de la calidad del aire y la humedad que puede verse reflejado en la salud de las personas.

    Tener una vivienda pasiva ya es un gran avance para el usuario y para el planeta, pero para volver a revisar las condiciones del hogar y ganar valor con ese marchamo de calidad es conveniente iniciar los trámites para solicitar el Certificado Passivhaus. Para ello hay que ponerse en contacto con un técnico Passivhaus y establecer una cita con la que valore si la construcción cumple con los requisitos. Después habría que seguir con la gestión de los documentos para que finalmente emitan el Passivhaus Certifier.

    En contraposición a estas ventajas encontramos el coste superior de los proyectos bioclimáticos respecto a las viviendas convencionales. Algo que se suple con algo de paciencia, dado que la inversión puede amortizarse en aproximadamente cinco o diez años. Además, hemos de considerar que por el camino estaremos ahorrando una buena cantidad de dinero en climatización convencional, cuyo gasto que vamos a necesitar va a ser muy inferior al habitual.

    Lo cierto es que estas viviendas son más complicadas de construir, requieren de una mano de obra más cualificada, de más estudios técnicos y de unos materiales específicos. Por ello, se calcula que la construcción de una Passivhaus es en torno a un 20% más cara de otra que se ajusta al máximo al Código Técnico de Edificación (CTE).

    Como alternativa, siempre cabe la posibilidad de optar por casas pasivas prefabricadas en taller. Éstas después sólo requerirán de transporte, montaje y completamiento.

    Hay que apreciar que, aunque los beneficios económicos son claros, actualmente no existe una gran demanda, y eso hace que no pueda haber una producción en masa relacionada con las casas pasivas o Passivhaus. Y esto, a su vez, hace que no puedan abaratar los costes.

    Seguro que en un futuro no tan lejano se convertirá en una realidad más generalizada. Esto implicará un menor impacto en la inversión inicial y, evidentemente, una ayuda a la conservación del medio ambiente y al bienestar de todos.

     

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